TERROMOTO EN SEVILLA DEL 1356

El 24 de agosto de 1356, un terremoto de magnitud 8, con epicentro en el Cabo de San Vicente, causó cuantiosos destrozos en Sevilla. La más famosa que perduró en el tiempo y que quedó registrada en varios libros, noticias, epígrafes fue la caída de las 4 esferas de bronce que coronaban la torre del alminar de la mezquita mayor, ya convertida en catedral cristiana, y provocó la caída del yamur (el remate en que suele terminar el alminar de una mezquita, en este caso el de la conocida Giralda). Por ello, estos elementos islámicos fueron cambiando por una torre campanario con campana, que a su vez fue complementada en el siglo XVI por un nuevo cuerpo de campanas con el acabado del famoso Giraldillo. La iglesia de Santa Marina también se vio afectada por el seísmo de este día.

TERROMOTO EN SEVILLA DEL 1504

El terremoto de Carmona del 1504 provocó graves daños en la ciudad y sus vestigios aún persisten en las murallas de la misma. El terremoto tuvo lugar la mañana del 5 de abril de 1504.

Resultó que grietas aparecieron en el solar del Alcázar de Carmona como a lo largo de todo Los Alcores. Llevaron en clasificar la intensidad del seísmo en grado 9 de la escala de medición, es decir, que fue un fuerte movimiento.

De hecho, el testimonio escrito de George Bonsor confirma sobre aquel día:

“ En la villa de Carmona se sintió este terremoto más que en todas España, fue tan terrible y espantoso, que parecía que todos los edificios andaban en goznes, y la tierra no tenía asiento, y cayeron tantos edificios de las fortalezas, de las Iglesia se de las casas, que de aquí a cinco años no se restaurarán, ni harán…”

“[…] En la villa de Carmona, como por cada parte cayeron casas, murieron algunos…”

 

TERROMOTO EN SEVILLA DEL 1755

El 1 de noviembre de 1755 se produjo uno de los mayores terremotos de la historia en el Océano Atlántico, a unos 370 kilómetros de Sevilla. Era día de Todos los Santos, Y la ciudad de Lisboa empiezo a despertar a eso de las 9H30 de la mañana con tembladores de la Tierra.

Tanto por la duración del terremoto, que duró entre tres y medio y seis minutos, como por la zona geográfica que afectó, ya que el maremoto que provocó se extendió desde la costa del norte de África hasta la de Finlandia.

Los científicos estiman que habría alcanzado el tamaño 9 en la escala de Richter. Fue tan devastador (se murió unos 90 000/100 000 personas) que inicio el gran comienzo de la investigación sísmica.

El gran terremoto asoló las costas de la Península Ibérica. Las documentaciones conservadas en los archivos documentan la existencia durante la tragedia de olas de más de 20 metros de altura.  Además del daño humano, 105 templos fueron afectados, incluyendo iglesias, conventos, hospitales, capillas, la Real Casa de Aduanas, puertas, torres y murallas.

Sevilla fue afectada por el terremoto y algunos de sus edificios más emblemáticos sufrieron.

En la Catedral de Sevilla, las barandillas y las molduras cayeron, algunas en la calle y otras en los tejados.

La Giralda también sufrió, pero se detuvo y nació una de las leyendas sevillanas que atribuye a un milagro de las santas Justa y Rufina que el viejo minarete estaba a sano y salvo, pero quizás tuvo más influencia otra leyenda muy conocida de Sevilla. Cuentan de generación en generación que las campanas de la Giralda tocaran solas justo antes del Milagro y a los asistentes que estaban asistiendo en ese momento a la misa del Día de los Difuntos, que hizo interrumpir la eucaristía y concluirla con él Te Deum en el sitio donde después se edificó el monumento al Triunfo, que da nombre a la plaza.

Como resultado del evento, Sevilla impuso una prohibición de tráfico en algunas calles durante casi un año y medio, bajo la amenaza de una sentencia de un mes de prisión y una multa de 50 ducados. Para conmemorar la catástrofe, se erigió el monumento triunfal en la plaza del mismo nombre, junto al templo gótico, para celebrar el reducido número de víctimas.

Leer escrito original con referencia al desastre del sábado 26 febrero 1756

Terremoto En Sevilla Hundimiento Catedral Sevilla

Terremoto En Sevilla – Hundimiento Catedral Sevilla.

TERROMOTO EN SEVILLA DEL 1969

El terremoto más reciente, el del cabo vicente de 1969, queda todavía grabado en muchas memorias de los Sevillanos.

El seísmo del Cabo de San Vicente de 1969 fue un terremoto de  gran magnitud. Casi 7,5 en la escala de Richter y de intensidad 7 en la escala de Mercalli. El desastre  se produjo el 28 de febrero de 1969, a 200 km al suroeste del Cabo de San Vicente y se sintió en el oeste de Andalucía y el sur de Portugal.

En Huelva 18 casas quedaron deshabitadas y en Isla Cristina 4 casas se derrumbaron. Según las fuentes de la epoca, 7 muertes ocurrieron por culpa a un ataque al corazón provocado por el angustioa y el miedo.

Sevilla y Huelva fueron las provincias donde las sacudidas duraron aprox.  treinta segundos

En Sevilla, testigos de la epoca recuerdan muy bien que todas las edificacione vibraban por los tembledores del seísmo y que todas las avenidas se poblaron de miles de personas, familias enteras totalmente poseidas por el miedo. Así, el Prado de San Sebastián, las avenidas del Parque de María Luisa, lel Paseo de Colón, los terrenos junto al Benito Villamarín o del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y hasta la autopista de San Pablose transformaron en el refugio de estas familias.

Mueron en Sevilla tres personas.

Portada

Portada del ABC día siguiente, derechos imagen y propriedad imagen exclusiva del ABC.

Transcripción del texto del ABC : ” Un terremoto de intensidad superior a 7, registrada en la escala de Richter de nueve grados, sacudió, a tas cuatro menos cuarto de la madrugada del viernes, a tocia la Península Ibérica y al Norte de África. La intensidad y duración del seísmo fueron más acusadas en Andalucía Occidental, donde las sacudidas duraron treinta segundos,-Según los primeros datos técnicos,-el epicentro se halla en el Atlántico, a unos quinientos kilómetros al sudoeste de Cádiz. Aunque no tuvo especial gravedad en sus consecuencias, tres personas resultaron muertas en Sevilla a causa de la impresión que les produjo el temblor, y se registraron desprendimientos parciales en numerosos edificios. En otros puntos de la región andaluza, especialmente en ta orovincia de Huelva. los daños materiales han sido cuantiosos. Un movimiento sísmico, con epicentro en una zona del Atlántico situada ai suroeste de la Península Ibérica, cercana a las islas Azores, se ha dejado sentir en todo el perímetro de la Península sobre Jas cuatro menos cuarto de la pa-sada madrugada. Según, un comunicado del observatorio (¡le Toledo, se produjo el terremoto & la hora indicada, calculán-dose su epicentro a unos» 700 kilómetros tic dicha ciudad. Provisionalmente, la.in-tensidad del seísmo se calculó en. una magnitud de 7,5 en la escala de Richter, cuyo tope máximo se fija en nueve grados. Por el área tan extensa afectada por el seísmo, ya que iba desde las Islas Ca-narias hasta el norte de España, se cal-cula que el hipocentro pudiera ser más profundo de lo normal o corresponder a una falla de gran extensión. La duración del movimiento sísmico, e incluso la localización definitiva del epi-centro no han sido precisadas aún con exactitud, pues ai bien al principio se pensó en que podría estar ubicado en una zona marroquí, concretamente en las proximidades de Casablanea, más tarde parece haber prevalecido la teoría.de la zona atlántica. La duración registrada! en las zonas de Huelva y Sevilla —las más afectadas de España— se calcula en unos treinta segundos . A las ocho, de la mañana, el Observatorio Geofísico de Toledo comunicó1 lo siguiente: . «Se ha registrado un violentísimo í>: rremoto a las tres horas, cuarenta y tíos’ minutos y siete segundos de la madru-gada, cuyo epicentro se calcula a sete-cientos kil ómetros de Toledo en dirección suroeste; es decir, ya en el Atlántico. Se calcula, provisionalmente, una magnitud de unos 7,5 en la escala de Richter, de nueve grados…..

Para terminar, nos gustaría resaltar el extracto real del informe de José Manuel Solares – Física de la Tierra ISSN: 0214-4557. Este documento muy interesante comenta con datos, parámetros, detalles de todos estos terremotos que ocurrieron en España y Sevilla.

Muchos de los estudios monográficos de terremotos históricos añaden información no directamente relacionada con los parámetros sísmicos y que sin embargo aportan datos de tipo social o económico de gran interés. Unos de estos pueden ser las víctimas que ocasionan los terremotos. En la Tabla 3 se recogen aquellos de los que se tiene conocimiento que produjeron víctimas mortales, si bien para algunos de ellos la cantidad es estimativa, o incluso desconocida (Martínez Solares y Mezcua, 2002). Otra información de gran importancia en la determinación del riesgo sísmico es la referida a los daños económicos ocasionados por los grandes terremotos. Su valoración, no obstante, resulta difícil de cuantificar debido a la falta de documentación, tanto por la escasez de datos sobre la distribución real de los daños, como por el desconocimiento de los costes de reposición. Tenemos, no obstante, algunos ejemplos que pueden ilustrar, siempre como cantidades estimadas por debajo del valor real, las pérdidas que causaron algunos terremotos históricos, cada uno valorado en la moneda circulante de la época. Así, en el terremoto de 1504 en Carmona (Sevilla) se cifraron los daños en 7.562.500 maravedies (Gentil, 1989), el de 1748 en Montesa (Valencia) se cuantificó en 116.377,5 libras (Alberola, 1995), en el terremoto de Lisboa de 1755 se estimaron los daños, solo en España, en 70.250.070 reales de vellón (Martínez Solares, 2001) y el sismo de Andalucía de 1884 alcanzó 5.826.028,66 pts (Muñoz y Udías, 1980). Cualquiera de estas cantidades transformadas a la moneda actual, nos revelaría las importantes pérdidas económicas que supusieron estos terremotos, bastante inferiores a la que se producirían en la actualidad ya que los elementos expuestos son mucho mayores en valor y cantidad.

 

También si buscamos en los archivos de Sevilla, encontramos un documento muy importante : El Archivo Histórico Nacional 591

 [802] (**) SEVILLA

Sevilla, 4 de noviembre de 1755.

La Ciudad.

Ilustrísimo Señor Obispo de Cartagena: Esta Ciudad, habiéndola Dios por un efecto de su admirable Clemencia, libertádola del terremoto que padeció, manifiesta a V. I., a fin de que llegue a la alta comprensión de S. M. el suceso que, en cuanto ha permitido la cortedad del tiempo, se informa a V. I. por ahora, pues se pasará con toda individualidad y extensión las circunstancias y efectos que ha causado y estado en que queda esta Capital.

En el día de los Santos, dadas las diez, se empezaron a notar extraños movimientos en la tierra, y a los dos minutos fueron tan considerables, que juzgaron todos ser el último instante en que sería acabada esta gran ciudad, que experimentó por cerca de un cuarto de hora este trabajo. Los clamores, lamentos y movimientos a penitencia no se pueden explicar. Las ruinas acabaron a tres personas en distintos sitios; una de edad adulta, y dos en la infancia. Dicen hay más de este número, pero no se puede asegurar y ha de resultar de las diligencias que se están practicando.

El pueblo, en su mayor parte, dejó sus casas y las Iglesias. En la Metropolitana fue mayor la confusión. Estaban dentro por la solemnidad del día un gran número de personas. El venerable Cabildo en el coro, en el Oficio Divino, a cuyo tiempo se empezó a mover la robusta y hermosa fábrica de toda la Iglesia. Los sobrepuestos de piedra de la nave principal desprendieron pedazos grandes. Los fuertes estremecimientos y piedras que se desprendían de este gran templo precisaron al Cabildo y pueblo a dejarla con las mayores lágrimas, y en la Plaza que está entre el Alcázar y Lonja, se mantuvieron.

Se vio con admiración moverse la fortísima torre con repetidos estremecimientos, capaces de desplomarla, si no la sostuvieran, como según inspira creer la piedad, las Santas y gloriosas Patronas Justa y Rufina, siendo tradición que sus cimientos guardan el depósito precioso de sus sacras reliquias. No obstante, será costoso el repararla y difícil de restituirla totalmente a su antigua hermosura.

Los edificios principales y elevados han sufrido el mayor peso del estrago. La Alcázar la tiene. El convento de Trinitarios calzados se hundió el cañón de su bóveda. La parte superior de la Iglesia de la casa profesa se desplomó. Las Iglesias de los conventos de San Agustín, San Alberto, el Angel y Montesión están cerradas, y será mayor este número, pues se está actualmente en la visita. Distintos templos parroquiales están en conocidas ruinas.

Y de la Parroquial de Triana se sacó el Santísimo y se depositó en una ermita. Todas las torres han quedado maltratadas, especialmente las de las Iglesias parroquiales de San Pedro y Santa María; ésta última es fábrica de moros, y fortísima. Las casas en general quedan todas maltratadas y necesitadas de remedio, y se ha reconocido hasta ahora que algunas tienen total ruina. En una palabra, en el día no se puede dar idea cierta de este triste suceso, pero en lo que no se puede dudar es en que son necesarios muchos años y considerables fondos para restituir los edificios y casas al estado antecedente.

Mucho padeció el Barrio de Triana, y aseguran personas de notable verdad que vieron dividirse las aguas del río, descubrirse su centro y quedar sobre la tierra de éste los peces, saltando en multitud, y de un color muy negro. En lo que no hay duda es haberse elevado sus aguas con extraordinaria agitación, quebrantarse los cables a las embarcaciones, chocar fuertemente unas con otras, y no pocas quedar en seco.

Las particularidades de este suceso que puede ser sin igual en España, pide para referirse otro tiempo, pues toda la atención de esta ciudad está puesta a el remedio público. Luego que cesó el estruendo, el Cabildo de la Santa Iglesia celebró una misa en la plaza de la Lonja, asistiendo innumerable pueblo, y en procesión cantó el tedeum en acción de gracias al Todopoderoso, que detuvo su Justicia, y usó de su

Misericordia. El Santísimo se llevó del altar mayor de la estrecha capilla del Seminario de San Isidro, que está enfrente de la Iglesia, la que quedó y permanece cerrada. Celebráronse los Oficios Divinos en el expresado seminario.

Determinó el Cabildo desagraviar a Dios aquella tarde por medio de una solemne procesión, la que no pudo encaminarse de la Iglesia parroquial de Omnium Santorum por el riesgo de las calles y ruinas con que se ocupaban muchas, por lo que se ejecutó a la ermita de San Sebastián, que está fuera de los muros, cuyo aviso se dio a esta Ciudad, la que concurrió a esta religiosa función, y también se le avisó que el Cabildo sede vacante había resuelto que, en los días miércoles, viernes y sábado, se ayunase y se hicieran procesiones de rogativas con asistencia de uno y otro clero, de las que ha de asistir esta Ciudad y a la procesión general de acción de gracias que se ha de hacer cuando el tiempo lo permita, y en todos los años la víspera del Patrocinio de la Santísima Virgen se ha de ayunar con obligación de precepto.

Nuestro Asistente, con el mayor cuidado y celo, dio oportunas providencias para reparar en la parte posible, las consecuencias del suceso. Prohibió el uso de los coches y carros. Mandó llamar los Arquitectos. Previno al Conde de Mejorada, nuestro Capitular y Procurador mayor, se convocase a Cabildo extraordinario, lo que se ejecutó prontamente, y se determinó lo que se juzgó ejecutivo en el día, como fue la asistencia a las funciones de la Iglesia, y la visita general de las parroquias por sus respectivos diputados, llevando Maestros alarifes para el reconocimiento de las casas, y proveer a su reparo, o mandar demoler las que lo necesiten, cuya providencia, con la mayor extensión se dio a la puerta, para que los Caballeros diputados la observen en la visita, que con el mayor celo y cuidado, se está ejecutando, procurando dar las Diputaciones visible testimonio de su verdadero amor al público en ocasión tan urgente. Y nuestro Asistente está a la vista, y auxilia con sus providencias cuanto conviene a reparar el pasado contratiempo.

De todo este, sucesivamente se avisará a V. I. ejecutando esta Ciudad con la brevedad que ha permitido el tiempo, y dentro del horror que le ha causado tan inopinado estrago. Cree de la gran clemencia del Rey, de su pío y religioso corazón que le causará notable impresión el contratiempo que han experimentado sus fieles y amantes vasallos, y también se persuade esta Ciudad del genio compasivo de V. I. leerá esta carta con el mayor dolor.

Nuestro Señor prospere a V. I. muchos años que duren.

Sevilla, a 4 de noviembre de 1755.

Fernando Valdés, Don Juan Antonio de Zuloeta [Ilegible]

Don Ju. Franc.o de B… (?) Dononte, El Marqués de Premio Real,

Andrés Samaria Xerez (Escribano de Cabildo)

** Informe emitido anteriormente a la petición oficial de datos por el Consejo Supremo de Castilla, el 8-XI-1755.

** Información escrita el 4-XI-1755, motu propio, con anterioridad a recibirse la petición de datos por el Consejo Supremo de Castilla,

el 8-XI-1755.

(3.183-1.o)

También se produjo “un tsunami” en el siglo II (+- 30 años) después de Cristo. Está anotado y argumentado en las excavaciones realizadas y ya ejecutadas en el subsuelo (1500 m2) del Patio de Banderas del Real Alcázar de Sevilla, pendientes tan sólo de que se libere un presupuesto suficiente para hacer visitable la Cripta en conde se podrá vislumbrar el origen de Sevilla, desde el siglo IX (A.C.) hasta el XI (D.C.).

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